martes, 14 de mayo de 2013

Mezutu'a, la de los diez mil peldaños




Montañas Azules
Yo, Elvrin de Alcoa, transcribo para las generaciones venideras la obra de Aüle el Ermitaño, "Leyendas y cuentos sobre la antigua Mezutu'a", ciudad perdida que se cree existió en otra era bajo las Montañas Azules , lugar del que nació más tarde el mal que manchó el valle y la montaña, y contra el que se enfrentó el primer señor de Alcoa:
 
"Mezutu'a  fue una de las nueve ciudades sitha habitadas por los antiguos en la Era de los Dos Soles. La gran abuela sitha, al frente de varios refugiados de Nakkiga expulsados y perseguidos por las Nornas, construyeron junto a sus sirvientes los darrows una ciudad escondida  y encajada en la piedra.
La ciudad  subterránea, gobernada por la sabiduría de la gran abuela y gracias al poder de su lámpara de niebla, permaneció oculta a los ojos de las Nornas durante la Guerra de los Linajes y disfrutó de un excepcional tiempo de paz.
Sintiéndose a salvo de la calamidad que la guerra extendía en el exterior, los sitha de Mezutu'a se aislaron  y convertieron en una comunidad extraña y orgullosa, centrada en el estudio de las gemas y piedras preciosas que el subsuelo ofrecía generosamente. Basaron su prosperidad y riqueza  sobre el sufrimiento de los darrows, y crearon gigantes gólems de piedra para proteger su ciudad de los intrusos.
Ineluki, Rey de la Tormenta, príncipe Sitha caído.
La subterránea ciudad asombraba a los pocos que eran admitidos por albergar labrados en azulita los bosques de Olar que tanto adoraban los sitha. Algunas estancias famosas de Mezutu'a fueron la sala de la memoria, el bosque de columnas, la sala del vacío, o la de las lágrimas, donde se encontraba uno de los maestros testigos de los sitha, el cristal fragmentado.
Tras la Guerra de los Linajes y la Gran Fractura, la tierra tembló y muchos niveles de Mezutu'a junto a sus tesoros y salas antiguas se hundieron en las profundidades de la tierra. La ciudad fue abandonada y olvidada durante muchos años, aunque el lugar siguiera albergando un gran poder.
Cuando se produjo la llegada de Ineluki, un antiguo mal despertó, y las Montañas Azules se convirtieron en uno de los bastiones principales del Rey de la Tormenta y sus lugartenientes, la Mano Roja. La guerra volvió a Olar y  horrendas criaturas lideradas por las Nornas se extendieron sobre el valle. El mal se adueñó de Mezutu'a, llegándose a forjar entre sus ruinas una de las tres espadas del Rey de la Tormenta.
      

Zafiro de Mezutu'a
La unión de sitha, humanos, elfos, enanos y otras criaturas libres de Olar alcanzó la derrota de Ineluki. La Corona de la gran abuela sitha, en la que se engarzaban las siete gemas preciosas, sirvió de prisión temporal al espíritu inmortal del Rey de la Tormenta. El zafiro de la corona fue depositado como piedra guardiana en la cámara del consejo de Mezutu'a, lugar de poder al que se accedía después de recorrer las escalinatas de los diez mil peldaños."

 Ningún otro manuscrito presente en las bibliotecas de los Señores de Alcoa facilita información acerca de estos asuntos, y no hay registrada noticia alguna de la mítica ciudad, por lo que es posible que no sea más que parte de las leyendas que los montañeses y gentes de Alcoa transmiten de una generación a otra."
Elvrin, contador de Alcoa, año 3678 de la Nueva Era, reinando el XXVII Señor del Valle, Pilgrim el Casto.